
Usina General San Martín Hacia fines del año 1927 se crea la empresa Eléctrica de Bahía Blanca S.A. otorgándole al Municipio la concesión del servicio público de electricidad.
Este grupo financiero que se hallaba estrechamente vinculado a la Compañía Italo Argentina de electricidad de Buenos Aires, adquiere los bienes e instalaciones de la anterior concesionaria: la Compañía Sudamericana de Luz y Fuerza Italo; los cuales incluían además todo lo afectado por servicios tranviarios y de producción de gas. Por entonces la usina estaba en Loma Paraguaya, si bien su capacidad y tecnologías eran importantes comenzó a preocupar el aumento de la industria local como también lo referido a los consumos familiares fundamentalmente en los años previos al centenario de la fundación.
Ya pasado el primer cuarto del siglo XX se comenzó a estudiar la posibilidad de dotar a Bahía Blanca de una nueva usina generadora que respondiera a las necesidades de la época. En el año 1929 la Empresa Eléctrica de Bahía Blanca encargaron el proyecto de una nueva planta termoeléctrica al arquitecto J. Molinari.
El nuevo edificio se levantó en la zona del puerto de Ingeniero White, sobre terrenos ganados al mar, los trabajos estuvieron a cargo de la empresa GEOPE. Dado que aquello era un lodazal hasta donde llegaban las mareas, sus cimientos tuvieron que ser erigidos sobre pilotes (700 en total) de hormigón que se hundían en el barro hasta el suelo pedregoso.
La usina fue inaugurada el 1ro. de octubre de 1932, en sus calderas quemaba fuel oil, el cual recibió de los barcos atracados en el puerto o por el ferrocarril, pero también estaba preparado para quemar carbón, aunque éste no podía ser provisto de forma suficiente.
Los capitales para dicha obra fueron enteramente italianos. Por lo general las obras de infraestructura, no sólo en nuestra región sino en todo el país, estuvieron muchas veces a cargo de los ingleses. Sin embargo dichas inversiones se realizaron entre fines del siglo pasado y principios de éste. Ya por el año '30 no sólo los capitales británicos no se traían al país, sino que las empresas existentes aquí no producían prácticamente ganancias.
En la década del '40, cuando los cañones de la Segunda Guerra Mundial hundían a los petroleros y bloqueaban la salida del cereal hacia Europa, las calderas de la usina debieron adecuarse a devorar granos, en reemplazo del escaso combustible líquido habitual.
La arquitectura exterior de este edificio se halla inspirada en el estilo Tudor. La construcción quiere dar idea de fortaleza y energía logrado con el tratamiento de los detalles.
La energía está presente por el movimiento ascendente de los volúmenes que terminan en el torreón, por las esbeltas aberturas y la graduación que le otorgan los contrafuertes.
La fortaleza la dan las superficies cerradas o apenas perforadas, pero especialmente el revoque imitando piedra que además ha sido tratado con diferentes tonalidades, sus almenas y sus "torres de guardia".
Los planos de la obra detallaban hasta las formas y la ubicación de las "falsas" piedras. Se caracteriza por sus techos de tejas, debajo del cual se destaca una escultura apoyada sobre una importante plana con la evocación a San Jorge. Esta obra titulada San Jorge y el Dragón fue realizada por el artista Troiano Troiani en polvo de mármol de carrara quien luego de estar en varias ciudades europeas, llegó al país en 1914.
Es posible que haya sido donada por dos italianos que ocupaban el cargo de presidente de la Italo y director general de ambas empresas. (Juan Carosio y Agustín Zamboni).
Hace algunos años desde el Proyecto "Bahía Blanca, Memoria e identidad portuaria", incluido en el Plan Estratégico Bahía Blanca se venía gestionando la tenencia de este inmueble. Finalmente en el mes de agosto del año 2001 el ente ESEBA Residual transfiere el edificio a la Municipalidad de Bahía Blanca, quien tiene la finalidad de crear un centro cultural y un ámbito natural público para volver a estrechar lazos entre la comunidad y las aguas que bañan nuestras costas.



















